Ingresado: 5:39 p.m. Martes, Julio 27, 2010
Entre risas, nervios y expectativa partieron a Washington D.C. 18 niños de Georgia con la intención de pedirle al presidente Barack Obama que pare las redadas y deportaciones de indocumentados.
“Yo voy porque a mi papá lo van a deportar y no quiero que eso pase”, aseguró minutos antes de salir Giovanni Gallegos, de 12 años.
“No es justo lo que están haciendo, separando a estas familias”, agregó Javier Gallegos, el hermano mayor de Giovanni.
Los muchachos, junto con su hermana Jennifer, forman parte del grupo que participaría en una marcha de menores convocada por la organización Fortaleza Americana frente a la Casa Blanca el 28 de julio.
Ellos, como miles de niños en todo el país, están viviendo el drama de la deportación.
A su papá, Bernabé Gallegos, la policía lo detuvo a finales de julio por conducir sin licencia en el condado de Gwinnett. Como esta localidad cuenta con el acuerdo 287(g), que otorga poderes migratorios a las autoridades locales, Gallegos pasó a manos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) y ahora enfrenta la deportación.
Bernabé lleva 19 años viviendo en Estados Unidos. Sus tres hijos son ciudadanos estadounidenses. Su vida está aquí. Regresar a México no es una opción para esta familia.
“Con la situación como está, allá no nos podemos regresar”, indicó Ofelia Hernández, madre de los menores.
Ella permitió que sus hijos participaran en la marcha, organizada localmente por LEM Services, Inc y Ministerios Fortaleza, porque piensa que es el momento de apoyar a quienes piden una reforma migratoria.
“Ya han hablado tantos adultos... de pronto los niños tienen mejores resultados. Si no nos sirve a nosotros ahora, de alguna manera le tiene que servir a alguien más después”, expresó Hernández.
Su participación en la marcha ayudará a sus hijos a canalizar el dolor que sienten desde que su padre fue arrestado, según Hernández.
Los tres extrañan a su padre, con quien solían ir a pescar o al centro comercial.
“Me hacen falta sus consejos”, dijo Javier en voz baja, ante la mirada triste de sus hermanos.
“No quiero quedarme solo”
En una de las camionetas que partió a Washington D.C. desde Ministerios Fortaleza, en Norcross, iba Juan Gallarado, de 11 años.
El chico salió con la firme intención de darle un mensaje al presidente Obama. “Quiero que les den los papeles a mis papás porque si los deportan no quiero quedarme solo”, manifestó el niño mientras terminaba de escribir una consigna en una camiseta que llevaría a la marcha.
Su mamá, Danay Ramírez, motivó a su hijo a participar en la marcha porque cree que es una forma de lograr un alivio para los indocumentados.
“Yo llevo 17 años aquí sin poder ir a México a ver a mi familia. El año pasado murió mi mamá y no pude ir a estar con ella. Ya es hora de que haya algún arreglo”, indicó la mujer.
“Si a mí me deportan, mi hijo se tiene que ir conmigo y yo no quiero eso. En México la situación está horrible, con tanto asesinato, drogas y crímenes. Si vinimos aquí fuera para que ellos tengan un mejor futuro”, agregó Ramírez.