12/07/2006
Una mexicana agradece lo que ella considera es el milagro del nacimiento de su primera hija.
Blanca Hurtado, quien desde hace ocho años vive en Atlanta, recuerda ese día de 1981, con lágrimas en los ojos,
| BLANCA HURTADO narra su milagro. |
"Después de cuatro horas de trabajo de parto, los doctores me dijeron que la niña estaba atorada, que no me podían hacer una cesárea y que si la bebé no salía pronto se asfixiaría en mi vientre", explicó.
Mientras los minutos corrían y las posibilidades de que la niña naciera viva disminuían, Hurtado empezó a orar y a pedir a la Virgen de Guadalupe que salvara la vida de su bebé.
"En ese momento, entre el dolor y la preocupación, le prometí que si lo hacía, iría a su basílica para agradecer por su vida", relata la mexicana. "Sin saber de dónde vinieron las fuerzas, logré empujar y dar a luz a mi primera hija. La Guadalupana me dió una hija que adoro con toda el alma".
Dos semanas después, Hurtado, con la pequeña en brazos, acudió a la Basílica de la Virgen de Guadalupe en la capital mexicana para dar testimonio y agradecer el milagro de la vida de Almita, como llama a su hija con cariño.
Ya pasaron 25 años desde ese día, Alma es ahora una mujer profesional y madre de una niña de cinco años.
"Adoro a mi nieta, ella es la viva imagen de su madre cuando era pequeña", cuenta Hurtado mientras abraza una foto de su hija cuando tenía cinco años.
Ella considera también que la Guadalupana también es la protectora de muchos en Estados Unidos.
"Creo que ella es la virgen de todos los inmigrantes hispanos en estos momentos difíciles, en que muchos le piden para lograr la obtención de su residencia", comparte Hurtado.
El próximo 12 de diciembre, la mexicana planea celebrar el día de la Virgen en la iglesia y con una cena en su casa. Asimismo, espera que Alma, con quien hace semanas no conversa, esté presente para darle gracias a la Virgen por la vida que, según ella, la Guadalupana le regaló.
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