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Las ventas directas, ¿son para usted?

Latinas que rompen las reglas
Dos mujeres hispanas hallaron el camino para aumentar sus ingresos y mantenerse cerca de sus familias. Sin embargo, su caso no es típico en esta industria de distribución independiente de productos.


04/17/2008

Dalia González vivía frustrada porque, a pesar de que llevaba 11 años en Estados Unidos y trabajaba 12 horas diarias, luchaba para que el dinero que ganaba le alcanzara para vivir.

Pero, según ella, todo cambió en el 2000 cuando conoció las oportunidades que ofrecía la empresa Herbalife durante una conferencia en California, donde residía con su esposo.

Leslie Froelich/MH
» Hace siete años que la mexicana Dalia González trabaja como distribuidora para la empresa de productos alimenticios Herbalife.
 

"Yo inicié como cliente. Empecé a tomar el producto y me gustaron los resultados que tuve", cuenta González, quien asegura perdió 35 libras y 11 tallas en tres meses.

Luego se enteró de las oportunidades de comenzar un negocio como vendedora de estos productos, que incluyen barras de proteína, bebidas energéticas y cremas para la piel, entre otros. "(Había) amas de casa que decían que gracias a esta oportunidad eran amas de casa, esposas de tiempo completo y ganaban dinero. Yo dije, 'wow, esto puede ser algo para mí"', recuerda.

Al comienzo González distribuía productos durante los fines de semana y ganaba un promedio de 200 dólares. En 2001 decidió dedicarse a la empresa a tiempo completo, junto con su esposo, y se mudaron a Atlanta con su hija.

Entre lo bueno y lo malo

Gracias a su desempeño, la pareja ha recibido reconocimientos y en el 2007 obtuvieron 360 mil dólares en ingresos (entre ventas y comisiones de producción y reclutamiento, o residual checks). Una cifra considerablemente alta, pero acorde con las estadísticas que indican que la industria de las ventas directas o direct sales en inglés generó en Estados Unidos más de 32 mil millones de dólares en 2006, según la Asociación de Ventas Directas.

Sin embargo, el caso de González no es típico. De hecho, el 99 por ciento de las personas que intentan ingresar a empresas de ventas directas que utilizan el reclutamiento para atraer candidatos pierden su dinero, según el Instituto para Crear Conciencia en el Consumidor (CAI, por sus siglas en inglés) que se especializa en investigar las empresas tipo pirámide.

Para González, los beneficios de un trabajo como este son la flexibilidad de horario, la oportunidad de conocer gente y poder iniciar su propio negocio con solo 100 dólares.

Pero los expertos financieros advierten que las personas deben tener mucho cuidado antes de involucrarse con estas empresas. "Cuando tú tienes que pagar dinero para empezar a trabajar para alguien, no suena bien", asegura Patricia Jiménez, consejera del Servicio de Asesoría de Crédito al Consumidor.

Jimenez explica que si la cantidad de dinero que la compañía le pide para arrancar incluye toda la línea de productos, esta es una señal de alarma, aunque añade que "si es una compañía que tiene buena reputación y a la gente le gusta vender, no creo que haya ningún problema".

De los números a la belleza

La peruana Doris Arevalo llegó a Estados Unidos en 1992 con el sueño de trabajar en un banco. Pero rápidamente descubrió que las cosas no siempre salen como se planean.

En una de sus clases de inglés fue invitada a trabajar como consultora de la empresa de productos de belleza Mary Kay, y luego de quedar embarazada por tercera vez, empezó a considerar la oferta.

"Me hizo pensar, ahora tengo que buscar un ingreso extra con flexiblidad de horas para poder estar con los niños", relata. Agrega que su meta inicial fue ganar a la semana 300 dólares extras.

Con el tiempo dejó su trabajo y se dedicó a vender los productos de belleza a tiempo completo.

Según Arevalo, actualmente trabaja 30 horas a la semana desde su casa y ha alcanzado el puesto de directora y hasta le dieron –prestado– un auto de la compañía por vender 18 mil dólares en un plazo de cuatro meses.

La empresaria peruana cree que las ventas directas son una buena oportunidad para los hispanos porque "no te piden estatus legal y no te piden nivel de educación." Además, asegura que esta experiencia le ha ayudado a llenar el vacío que sentía antes como inmigrante y poder generar ingresos para su familia.

Para no convertirse en víctima de fraude, consulte con otras personas que hayan tenido experiencias con la compañía que usted le interesa trabajar y averigüe si los productos realmente se venden. Además, investigue y verifique que toda la información sea precisa y auténtica antes de tomar una decisión. Para ello, consulte con el Better Business Bureau, la Fiscalía General del Estado o una oficina de protección al consumidor.

¿A mí me conviene?

Quizá la idea de trabajar desde casa y ganar miles de dólares como ingreso adicional al mes le suene perfecto, pero los expertos financieros aseguran que la industria de ventas directas no es para todo el mundo. A usted no le conviene si:

» No cuenta con mucho tiempo. Iniciar un negocio como este y establecer contactos requiere de mucha dedicación y tiempo, especialmente al principio.

» Se desmotiva rápido. Para tener éxito en esta industria hay que tocar muchas puertas para ver resultados.

» No acepta muy bien el rechazo. A muchas personas no les interesará comprar lo que usted vende y tiene que estar listo para respetar eso.

» Le cuesta dar servicio al cliente. Siempre debe tener una sonrisa en su cara y estar dispuesto para darles a sus clientes lo que quieran.

» Es muy tímido. Los vendedores tienen que ser personas muy sociales para acercarse a potenciales clientes y mantener buenas relaciones con ellos.

» No es muy organizado. Debe saber cómo manejar su dinero y la información de sus clientes.

Fuente: Servicio de Asesoría de Crédito al Consumidor

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