08/07/2008
Le llegó su turno. Finalmente, el 18 de agosto el español Rafael Nadal mirará a todos desde la cima. Será el 24to. tenista que llega al primer puesto del ranking de la Asociación de Tenistas Profesionales. Y con ello, baja de la cúspide a su archirival, el suizo Roger Federer.
Nadal logró un record de 159 semanas consecutivas en el segundo puesto, desde que lo alcanzara el 25 de julio del 2005. Nadie pudo sacarlo de allí. Se sacó el mismo, pero subiendo al primer puesto que por tanto tiempo estuvo tan cerca... y tan lejos.
Agencia EFE |
| » #1. Nadal es el tercer español en la cima, después de Moya y Ferrero. |
Ese escalón le fue tan difícil de escalar por mérito exclusivo del líder saliente, Federer, quien con una consistencia nunca antes vista logró escribir su propia página en la historia, al mantenerse como número uno por 236 semanas, desde el 2 de febrero del 2004.
'Rafa' se lo ganó. Nadie le regaló nada. Tras un comienzo de temporada algo errático para sus estándares (solo llegó a una semifinal y a una final en canchas duras), consiguió reencontrarse con su mejor forma en el polvo de ladrillo de Montecarlo, que sería el punto de partida de una seguidilla de victorias sencillamente IM-PRE-SIO-NAN-TE.
Descontando la prematura caída ante Juan Carlos Ferrero en la segunda ronda del Abierto de Italia a causa de ampollas en los pies, Nadal ganó todo lo que se propuso. Los abiertos de Montecarlo, Barcelona, Hamburgo, Roland Rarros, Queen's, Wimbledon y Canadá lo vieron coronarse campeón. Y hasta que Novak Djokovic, el tres del mundo, lo frenara en las semifinales de Cincinnati, enhebró 32 victorias seguidas.
En forma y con su flamante condición de número uno, Rafa buscará en lo que resta del año afianzarse en el puesto al que tanto le costó llegar.
La otra cara de la moneda es el destituido Roger Federer. Por primera vez en cinco años llega a esta altura de la temporada sin ningún torneo de Grand Slam a su favor. Los títulos de Estoril (Portugal) y Halle (Alemania) poco suman en el balance de una campaña pobre. Pobre porque llegar a la final no sirve de consuelo para Roger, que estuvo allí en Montecarlo, Hamburgo, Roland Garros y Wimbledon. En las cuatro ocasiones, derrotado por Nadal.
Sin duda, la electrizante final de Wimbledon que perdió 6-8 en el quinto set es un golpe difícil al cual sobreponerse, pues por cinco años ese fue su terreno indiscutido. Posiblemente los Juegos Olímpicos, con otro entorno y otra motivación lo ayude a reenforcarse y recuperar confianza en su tenis, ese tenis brillante que le permitió cosechar 12 Gran Slams en 16 finales disputadas en todo tipo de terrenos.
Si se mira el lado positivo de este oscuro momento del fenomenal suizo, no es de locos pensar que la motivación de regresar a la punta del ranking, sin la obligación de mostrar que es invencible, puede proveer nuevo oxígeno a su carrera.
En este punto, ya puede relajarse y dejar que Nadal, Djokovic, Murray, Monfils y otros representantes de la nueva sangre del tenis se preocupen por cazar puntos.
El suizo tiene incluso la opción perseguir solo torneos grandes y así 'jugar' con otros rivales: las leyendas que hoy sostienen los récords históricos. Uno de ellos es Pete Sampras, quien lo aventaja con dos campeonatos de Grand Slams más ganados y con quien, además, disputa la chapa de 'el más grande de todos los tiempos'.
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