El corazón de Juan no aguantó
El joven guatemalteco Juan González perdió la batalla contra la muerte la mañana del 26 de junio en el hospital St. Joseph de Atlanta.El joven guatemalteco Juan González perdió la batalla contra la muerte la mañana del 26 de junio en el hospital St. Joseph de Atlanta.
A González, un inmigrante indocumentado de 18 años, le detectaron un problema cardíaco severo cuando fue internado a principio de 2009 en un nosocomio de Rome. Desde entonces los médicos comenzaron una intensa lucha por salvar su vida, pero la única opción que tenía era recibir urgentemente un trasplante de corazón.
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Archivo MH
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| » El joven guatemalteco Juan González murió
por un padecimiento que sufría en el corazón, a pesar de los
esfuerzos hechos por los médicos y la comunidad. |
A mediados de mayo, los cardiólogos pronosticaron que solo le quedaban un par de días de vida, ya que su corazón funcionaba entre un 20 y un 50 por ciento de lo normal y estaba muy débil.
Al conocer su estado de salud, el joven pidió que le cumplieran su último deseo: ver de nuevo a sus padres que viven en Guatemala. La petición conmovió a las autoridades hospitalarias que comenzaron las gestiones para cumplir su sueño.
El congresista federal por Georgia Phil Gingrey contactó al Departamento de Estado de EE.UU., para solicitar una visa humanitaria para los padres. El documento fue concedido poco después.
Luego, compañías privadas se hicieron cargo de los gastos de viaje de la pareja por ser de escasos recursos. Así, Pascual González y María Álvarez arribaron a Georgia el 21 de mayo y de inmediato se reunieron con su hijo.
El reencuentro produjo frutos favorables en la vida del muchacho al mejorar su estado anímico y los doctores hasta le retiraron los medicamentos. La enfermera de Juan, Carol Hewitt, habló con MundoHispánico sobre la mejoría que tuvo el joven al ver a sus padres.
"Le cambió la mirada; le volvió la sonrisa a su rostro. Su estado emocional mejoró y también su reacción a las medicinas", expresó.
Luego el presentador de CNN Larry King ofreció donar el dinero requerido para hacer el trasplante, pero la lista de espera para conseguir un donante era de dos años. Muchos llegaron a pensar que el guatemalteco aguantaría ese lapso y otros incluso creían que el milagro ya había ocurrido y que el joven había recibido sanidad divina.
Juan contó a este medio que llegó hace un año ilegalmente a Estados Unidos en busca de un trabajo que le permitiera sacar de la pobreza a sus padres. Para ese entonces ni siquiera sospechaba sobre la deficiencia en su corazón.
"Él estaba bastante bien, de buen ánimo, pero tuvo una obstrucción intestinal que se complicó y fue demasiado para su debilitado corazón. Lo sentimos mucho", indicó a la agencia Efe el cardiólogo Jeffrey Miller, director de cirugía del programa de trasplantes de corazón del hospital St. Joseph.
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